Lamento,
ordenación simétrica a nuestro silencio.
Grito femenino; desprecia
la absurda contención del hombre.
Todo pasa lejos,
¿será aquí,
a golpe de vista?
¿desde nuestra mesa?
Y el golpe
Y el recuerdo (en el collage
quebrado de nuestro presente),
imagen borrosa del dolor ajeno,
dibujando sin fortuna
los rostros sagrados
de lo humano
y lo inhumano.
"¡qué desgraciados somos!" -se oye-
La voz cotidiana emerge solemne:
"ésta pantalla se rompe,
y está tan caro el cine del centro..."
Génesis
Primero fue el grito,
ancho y breve, como de humo.
Primero, antes que la vida,
antes que esa triste embarazada
pariendo
un dolor,
después otro...
y así, infinidades de absurdos
desde el tejado del mundo.
Primero fue el grito,
seco, de tierra,
apuntalado fríamente por el eco
de las manos elevadas
(olvidadas hijas de lo siniestro)
Primero fue el grito, después el silencio.
Primero una vida,
antes que la vida, después de él.
Primero fue el grito:
ancho como el camino,
breve como la vida.
Primero fue el grito,
antes que nosotros ¡mucho antes!
después del silencio.
ancho y breve, como de humo.
Primero, antes que la vida,
antes que esa triste embarazada
pariendo
un dolor,
después otro...
y así, infinidades de absurdos
desde el tejado del mundo.
Primero fue el grito,
seco, de tierra,
apuntalado fríamente por el eco
de las manos elevadas
(olvidadas hijas de lo siniestro)
Primero fue el grito, después el silencio.
Primero una vida,
antes que la vida, después de él.
Primero fue el grito:
ancho como el camino,
breve como la vida.
Primero fue el grito,
antes que nosotros ¡mucho antes!
después del silencio.
Antiguo Cartel
Sucio cartel roto:
"Rebélate" -primero la R y
empujando a las demás
con sus brazos infinitos,
es una dulce cascada.
Hoy sólo veo
Cuchillos en la mano,
un guante doméstico
lejano tiempo de verborrea.
Lo pintaron ahí tu rostro.
Ahí nomás. ¿cuál iba a ser?
Lo pintaron, como se pinta
Celia, cuando Manuel llega.
Como se pintaba el lienzo
rugoso de la tarde;
antes, mucho antes,
cuando había estaciones.
Antes, mucho antes
como se pintó el cielo
en tus ojos, para siempre.
El cielo todo,
la vieja intemperie,
y no sólo una porción.
El mismo cielo que hoy
se apiado de tus versos,
o los míos;
de todo verso que se atreva
a pensar lo pensado.
"Rebélate" -sucio cartel roto,
testigo y testimonio,
símbolo perdido,
abandonada señal:
Ya sólo una palabra.
¡No! ya sólo
un sonido, un mero sonido
de la sátira pública.
¿Pintarías -si volvieras-
este sol de nuevo?
¿creerías en la mano
firme y certera del pintor
que todo lo puede,
más allá de ésta y aquella
piedra, más acá de su vida?
Cuántas cosas che, te preguntaría
hoy, y ayer te pregunté.
Tal vez mañana
no podré sentarme frente a el
mismo cartel sucio y roto,
sin ganas de vomitar anticuarios
e himnos indolentes,
y escuchar el silencio profundo
de tu silencio eterno, en un cartel,
convertido en juguete.
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