Eran tiempos

Eran otros tiempos,
decía el ojo de hojas anchas,
del álamo de tu rostro.
Eran otros tiempos;
y bebías sutilmente,
casi de cumplido
de la vida,
así derramada.
Eran tiempos,
otros inviernos,
otras trampas.
Las voces de la luna
acariciaban las ramas
de tus cabellos,
y después...
golpeaban tu cráneo
así justificado por la historia.
Eran otros tiempos,
y las hojas del tímido
álamo desprendido
-de los rígidos años-
eran más anchas,
más aún
que tu pecho inflamado
por las noches del pasado.

Nuk ka komente: